jueves, 19 de marzo de 2015

¿Promover o proteger la lactancia?

La lactancia NO debe ser inculcada, promovida, incentivada o promocionada. La lactancia debe ser PROTEGIDA, sencillamente cuidada, contenida en su normalidad. 

 Algunas de las preguntas que me hago últimamente, y que suelo plantear a mis alumnas de asesoría en lactancia, vienen siendo de esta índole: 

¿Qué HACE FALTA para que las mujeres den pecho? y ¿cómo podemos AUMENTAR las tasas de lactancia? 

Al pensar en esto surgen respuestas como… 

  • Hay organismos que actualmente hacen esfuerzos para promocionar la lactancia natural.
  • Se publican libros, se graban vídeos, se reparten folletos informativos… 
  • Además, hay hospitales que se adhieren a los 10 pasos de la iniciativa IHAN, promoviendo partos y postpartos respetados, en pro de una lactancia exitosa. 
  • Las asociaciones y los grupos de apoyo trabajamos constantemente, de múltiples maneras, para apoyar a las madres a conseguir sus objetivos de lactancia. 
  • Vemos que poco a poco va aumentando la información y la información en la sociedad. Cada año se realizan más estudios sobre el tema, se publican más libros sobre el tema, surgen más webs… y cada vez, más madres, voluntarias de los grupos de apoyo y profesionales de diferentes ramas se forman y actualizan sobre asesoría en lactancia (nuestro curso online es buena prueba de ello)
  • Los congresos de lactancia acogen a cada vez más interesadas, como el de Fedalma.
  • Se nota también en que los medios van haciéndose eco de esta realidad. No es infrecuente ver cómo recogen estudios, entrevistas… sobre la lactancia, los grupos de apoyo y temas relacionados. 

Pues bien! todo esto, ¿es necesario? sin duda lo es!! pero, ¿resulta suficiente? 


Las tasas de lactancia de nuestro país nos dan claramente la respuesta: no. Ni mucho menos. Todavía no. 
Sabemos que tras la “generación (o generaciones) del biberón” y la pérdida casi en su totalidad de la cultura de la lactancia, estamos en franca recuperación; pero somos conscientes también de que nos queda todavía mucho camino por andar. 

¿Hay algo más que podríamos hacer? 

Mi respuesta, como madre y como asesora de lactancia, es: claro que sí!! 
Lo más importante de todo sería “cambiar el chip” como sociedad, y comenzar a contemplar la lactancia materna desde un ángulo global y de normalización: no como “lo mejor”, sino como LO NORMAL, nuestro PATRÓN; el amamantamiento no como una “práctica o un hábito saludable a promover”, sino como una CONDUCTA MAMÍFERA A PROTEGER. 
Por otro lado, no falta quien opina que ¿para qué todo eso? y sobre todo, ¿para qué prepararse para la lactancia durante el embarazo?. Muchos padres y madres nos dicen “pero a ver, ¿no se supone que la lactancia es algo tan natural? pues entonces… ya está”. 

Puede ser lógico pensar eso… pero en realidad la lactancia es MUCHO MÁS que “sacar la teta y enchufársela al niño”, como muchas veces nombramos, medio en broma, medio en serio. Las mujeres amamantamos gracias a un mecanismo simple, pero complejo! solemos decir que la lactancia es una especie de entramado, un auténtico HÍBRIDO BIOLÓGICO-PSICOLÓGICO-SOCIAL. 

En este punto, pongamos las cosas claras. A pesar de los mitos, a pesar del “síndrome de hipogalactia colectiva” que parece perseguirnos, la lactancia no es un proceso delicado, o limitado a unas pocas afortunadas “que tienen leche”. ¡No podría ser así! pensemos que de la producción de leche y su ingesta por parte del bebé depende la supervivencia de nuestra especie; por tanto, la naturaleza ha procurado que sea una FUNCIÓN SUMAMENTE PODEROSA. Muy pocos factores van a provocar que se afecte. 

En esto hay unas pocas verdades tan simples como: la leche está disponible desde el principio, y madura en cuestión de pocos días. El bebé nace PROGRAMADO para mamar; y la madre APRENDE rápidamente a amamantarlo. Ambos forman una especie de puzzle; un gran equipo que, siguiendo normas propias, pronto se conoce y acopla. 
Siguiendo con el contraste: amamantar es a la vez una experiencia sencilla y al mismo tiempo misteriosa… natural, pero mágica. 

Para que esto ocurra, hay una condición primaria: el LUGAR. Me refiero a que sus protagonistas deben estar juntos, pues como nos recuerda Jill Bergman y otros expertos, MADRE Y BEBÉ FORMAN UNA UNIDAD indisoluble. Las rutinas de separación, especialmente las inmediatas al nacimiento perjudican al vínculo inicial y resultan ser anti-lactancia… y si esta separación ocurre (como es todavía muy frecuente), no significa que madre e hijo/a necesariamente pierdan su vínculo ni su lactancia, sino que necesitarán de un esfuerzo extra para compensar esos inicios difíciles. Según el tiempo transcurrido y de cómo se maneje la situación, la afectación sea leve o más grave. 

Esta unidad madre-hijo necesita, por tanto ser contenida en un HÁBITAT FISIOLÓGICO y además un ENTORNO SOCIAL que proteja, que “simplemente” PERMITA QUE LAS COSAS SUCEDAN. 

Personalmente, no creo en los programas de "educación maternal" donde se exponen beneficios de la lactancia materna, donde en ocasiones puede intentar convencer, y en los que,con la mejor intención, se aportan datos y más datos. 
Es aquí donde yo pregunto: entre tantas palabras, ¿se escucha verdaderamente a esas mujeres? ¿conocemos sus pensamientos, dudas, inquietudes…? esto importa y mucho, pues se trata de todo aquello que tanto va a condicionar su posterior experiencia. 
Yendo más allá: en realidad, ¿qué hace con tantos datos nuevos una mujer embarazada o puérpera, que justamente tiene el hemisferio derecho "en ebullición"? es decir, con el canal de la concentración y la memoria más cerrado; pero en cambio con toda la apertura del lado más INTUITIVO, EMOCIONAL Y SOCIAL. 

Estamos ante una mujer que, a medida que el embarazo avanza se va ocupando en conectar con su propia infancia, con su madre, con su bebé… es decir, va a realizar un proceso psicológico, de crecimiento y maduración; de revisión. Una evolución crítica y que va a mantenerla muy ocupada mentalmente hablando. 
La naturaleza ha dispuesto estos cambios cerebrales y actitudinales, para que se sienta más receptiva, creativa y pueda aprehender mejor el estado primario de su bebé, captar sus señales y con todo ello cubrir sus necesidades sin mayor dificultad. 

Es por ello que, más que mucha explicación teórica, este periodo necesita de mucha PRESENCIA Y ESCUCHA por parte de sus acompañantes. La preparación a la lactancia necesita sobre todo de un AMBIENTE DE CONFIANZA, de EXPLICACIONES SENCILLAS y de REFERENTES PRÁCTICOS! y una parte muy especial e insustituible: los EJEMPLOS DE LAS IGUALES, el contacto con otras madres que estén amamantando. 

Lamentablemente, todos estos aspectos no suelen tenerse demasiado en cuenta... no todavía. 

Como decía, no creo en ese tipo de preparación a la lactancia. No confío en las bondades de esa exposición y “promoción”. Pero sí creo en otro tipo de trabajo: el de facilitar que la mujer tome las riendas de sí misma, que sienta el PODER en sus capacidades e intuiciones. Que reflexione sobre su PUNTO DE PARTIDA al llegar a la lactancia. 

Estoy hablando de favorecer que ella misma tome conciencia de su motivación, de su necesidad, de sus posibles miedos o dudas. Se trata de estar ahí para ella, e ir abriendo cuestiones del tipo: “¿cómo te sientes acerca de amamantar?, ¿cómo te sientes con tus pechos, en este encuentro con tu nuevo cuerpo de mamá?, cómo crees que será el parto… y cómo comenzará tu lactancia? ¿qué quieres y esperas de esa vivencia? ¿cómo te imaginas el día a día con tu bebé”. Y no menos interesante: “¿qué crees que esperará de ti tu bebé?”. 
Abrir esta senda de trabajo personal puede marcar la diferencia; en especial porque unas EXPECTATIVAS DESAJUSTADAS y una FALTA DE COMPRENSIÓN DEL PROPIO PROCESO pueden causar muchos quebraderos de cabeza, y un potencial daño a la lactancia que se podría evitar. Más que eso: a su relación con ella misma, su autoestima y sensación de eficacia, que es un poso que quedará de ahí en adelante. 

Considero todo esto tan importante (o más) que la típica información que le hagamos llegar sobre anatomía, fisiología, posturas para amamantar… 

Y esto cada día lo vemos: sin un convencimiento propio, nacido de dentro; sin la absoluta confianza y la superación de ese “daré pecho, sólo si puedo” (sustituyéndolo por un “seguro que voy a poder”)… sin asumir la lactancia como una parte intrínseca de la sexualidad… sin todo eso, existe el riesgo de que toda la información vertida en una mujer puede no resultar en absoluto. A la hora de la verdad, con el bebé en brazos, la mujer puede sentir que “se le escurre” la teoría, que su preparación no se había realmente INTEGRADO en ella. 

Y por supuesto, como acto biológico es fundamental no crear BRECHAS, ¡no introducir interferencias! es decir, que mamá y bebé HAGAN LO QUE SABEN HACER. Su instinto les guiará, siempre que se den las condiciones necesarias, es decir: 
  • Si no alteramos sus procesos fisiológicos; lo cual a veces comienza a suceder ya desde el embarazo, en un desafortunado efecto nocebo (del que nos habla Michel Odent)
  • Si su fisiología está a salvo. 
  • Si somos sensibles y cuidadosos, nunca invasivos de su intimidad, de su corporalidad. 
  • Si no vulneramos sus derechos. 

 Así es que debemos PROTEGER EL PARTO Y NACIMIENTO, para que todo el perfecto engranaje neurohormonal se ponga en marcha; que nada modifique el delicado periodo sensitivo (las dos sagradas primeras horas postparto), las posiciones instintivas de crianza biológica, el agarre espontáneo, la impronta de succión y la lactancia irrestricta. 
Toda esa sabiduría universal y transgeneracional que jamás se ha perdido desde que el primer homínido tomó la teta de su madre. 

Y ahí no acaba la cosa. Recordemos que somos seres sociales, interdependientes y que necesitamos de la protección de nuestra “tribu”. Que, ASÍ COMO EL CUERPO DE LA MADRE ES EL HÁBITAT DEL BEBÉ, LA COMUNIDAD ES EL HÁBITAT DE LA MADRE. Es nuestra responsabilidad como sociedad proporcionarles a ambos una RED DE APOYO, que les acompañe de verdad. Que les proporcione tres ingredientes básicos: referentes, contención y normalidad (o normalización, en nuestros días). 

Por último, una madre y su hijo necesitan TIEMPO. ¡El tiempo es un gran amigo de la lactancia! tiempo para conocerse, para vincularse, para acoplarse… para fluir juntos. Las horas en contacto son horas de leche, de apego y felicidad. 
Todos lo sabemos: los horarios, los controles, las prisas… nos estresan, ¡nos ponen en alerta! nada se vive igual. Si el momento es íntimo, llega a sabotear nuestra capacidad de disfrute. 
A pesar de estar esto tan claro, siguen estando a la orden del día las pautas horarias, la lactancia con reloj y calendario en la mano (¡daño demoledor!), la crianza de separación (“no le cojas tanto, que se va a acostumbrar”, “tiene que aprender a esperar”, “que no se te duerme en la teta”, “engáñalo con el chupete”…). La “maternidad científica” y el hipercontrol de los procesos femeninos han hecho estragos en nuestra maternidad; en muchos aspectos de nuestra vida… habría tanto que desgranar en todo esto!!! 

Al menos citaré algo directamente relacionado con ello: en España, el principal motivo para introducir leche artificial es la incorporación al mundo laboral, y también lo recogen las encuestas como uno de los principales motivos de destete. 
La situación actual es tan tremenda que, a pesar de la norma biológica humana de ser amamantado hasta alrededor de los cuatro años, nuestros niños y niñas reciben lactancia materna sólo durante unos 3-4 meses, muchos de ellos sin que haya llegado nunca a ser exclusiva. ¡Esto es terrible, desde el punto de vista de la salud y del desarrollo! 

Siempre defendemos (y demostramos) que lactancia y trabajo remunerado son compatibles… pero es cierto que no es la situación ideal, que las políticas sociales y de los cuidados tienen muchísimo que mejorar en nuestro país (otro cambio de chip muy necesario) y que, más allá de la lactancia, la tan traída y llevada “conciliación familiar-laboral” es la gran mentira del sistema en la que estamos criando. 

Para finalizar, recordemos los cinco puntos básicos que garantizan la protección de la lactancia: 

  1. PUNTO DE PARTIDA: reconocimiento de la clave emocional y psicológica 
  2. INFORMACIÓN: veraz, util y pertinente 
  3. HÁBITAT: intacto, que permita el despliegue de habilidades madre-hijo 
  4. TEJIDO SOCIAL: favorable, una red amorosa de apoyo 
  5. TIEMPOS: no limitados, es posible la vivencia de los ritmos naturales 

Estas sí que son las claves para establecer una lactancia exitosa!! Así sí que las mujeres y los lactantes disfrutamos con facilidad de la maravilla de la conexión láctea.

El resto... todos esos intentos de inculcar, convencer, promocionar la lactancia que no tengan en cuenta todos esos puntos podrían obtener ciertos resultados positivos… pero también pueden resultar inútiles, o incluso contraproducentes. Y en general, lo que verbalizan las mujeres es que “lo que me contaron se me fue olvidando; no estaba realmente preparada para todo lo que iba a vivir”.

En conclusión: no nos quedemos en la palabrería bonita, en un papel mojado. Ante todo, protejamos la lactancia! y si hay algo que promover, que sea el encuentro entre iguales, la formación de los profesionales, la inclusión de la lactancia en las actividades y escenarios cotidianos; y la toma de conciencia de su importancia por parte de la población en general. Todos y todas debemos saber que la lactancia -vivencia muy corta en la totalidad de una vida, pero también intensa y magnífica- necesita de todo nuestro respeto y atención. Las madres, sus hijas e hijos... todas y todos así lo merecemos.


Noelia Prieto Gómez 
Presidenta de Teta e Coliño 

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