viernes, 20 de mayo de 2011

PRIMEIRA ASAMBLEA DE SOCIAS

Como xa vos anunciamos fai uns días, desde TETA E COLIÑO decidimos dar un paso máis e solicitar a inscrición na Xunta, para ser así unha Asociación de pleno dereito. Queremos compartir esta boa noticia con todas vós, e que mellor maneira que celebrando a nosa primeira Asamblea. 

  
Para facilitar a asistencia, esta asamblea terá lugar durante a reunión do próximo martes 24 de maio.

A ORDE DO DÍA é a seguinte:

-Presentación da xunta directiva
-Presentación dos estatutos
-Descrición de proxectos (actuais e futuros).
-Dotacións económicas
-Recollida de ideas e propostas


 GRACIAS POLO VOSO APOIO, MOITOS BICOS E VÉMONOS!!

jueves, 19 de mayo de 2011

CHARLA-TALLER PARA EMBARAZADAS

O próximo luns 23 de maio, Teta e Coliño ofrecerá unha charla-taller titulada "CLAVES PARA UNHA LACTANCIA MATERNA FELIZ"

Será a partir das 12 horas no Centro Sociocultural. Estará especialmente dirixida a futuras mamás e papás, pero como sempre pode acudir calquera persoa interesada no tema. 
 
Falaremos sobre:

-Parto e lactancia: ¿Como afecta o tipo de parto ó establecemento da lactancia materna?

-Primeiros momentos co bebé. A importancia da primeira hora. Agarre espontáneo. Frecuencia das tomas. Como previr posibles dificultades.

-A chegada a casa: A subida do leite. ¿Estará comendo o suficiente? Primeiras sensacións e dúbidas frecuentes.

-Primeiras visitas ó pediatra. Control de peso. Curvas de crecemento.

-E demais temas que vaian xurdindo!

lunes, 16 de mayo de 2011

YO QUIERO, ¿ME AYUDAS?


 Desde mucho antes de quedarme embarazada siempre tuve claro que cuando tuviese un hijo le daría el pecho, “si es que podía claro…”.

Cuando por fin llegó el gran día y empecé las clases de preparación al parto me convencí de que solo un cataclismo podría impedirme dar el pecho a mi hija, y cuanto más leía sobre el tema más me sorprendía la falta de información que existe sobre la lactancia, cuando es algo de lo más natural y que debería ser sencillo.

 Cuando por fin llegó el día del parto comencé a entender de donde venían tantos problemas con la lactancia, del poco apoyo que te brindan en el hospital y de la inseguridad que te hacen sentir.

Yo conocía la teoría a la perfección, pero a la hora de llevarlo a la práctica era un poco más complicado de lo que pensaba, no sabía cómo hacer para que Aroa se agarrase bien al pecho, estaba agotada tras un parto largo y la matrona del hospital no parecía muy dispuesta a colaborar. Por suerte conmigo estaba una amiga matrona que me ayudó, y en media hora Aroa estaba comiendo feliz, una pena que juste en ese momento se acordaron de quitarme el catéter de la epidural, por lo que Aroa se quedó sin teta un rato (pobrecita lloraba desconsoladamente). De nuevo la quise poner a comer, pero solo con la ayuda de mi amiga era capaz de que agarrase el pecho, temía el momento en el que ella se fuese y tuviese que ponerla de nuevo a comer, pensaba que no sería capaz. Así pasamos la primera noche, Aroa solo comía de una teta porque no se agarraba a la otra, por la mañana apareció mi primera grieta. 

Al día siguiente descubrí que en otra postura era capaz de darle de  la otra teta porque veía mejor como se agarraba. Llame de nuevo  a mi amiga y fui recuperando confianza gracias a sus palabras de ánimo y a sus explicaciones.

Cuando ya creía que todo iba sobre ruedas llegó la noche. Las enfermeras necesitaban a Aroa dormida para hacer la prueba del oído, pero ella no se dormía porque tenía hambre y  porque había dormido todo el día. Empezaron a decirme que tenía que darle un biberón que yo no tenía leche (para comprobarlo me exprimieron los pechos), que la iba a matar de hambre, resumiendo que me hicieron sentir como una mala madre por empeñarme en no darle el biberón, así que al final cedí. Aroa se quedó dormida un instante después de tomar el biberón, eso sí, una hora después lloraba desconsolada de los gases que tenía.

Por fin me fui para casa, llena de dudas sobre si tendría leche, a pesar de que sabía que solo tenía que poner  a la niña al pecho para conseguirlo, y sintiéndome culpable por no tener un biberón en casa y leche de fórmula para darle por la noche (afortunadamente no lo tenía). Esa primera noche en casa Aroa lloraba y yo la ponía al pecho todo el rato, exprimiéndome las tetas con la mano para comprobar si tenía leche o no, por suerte en alguna ocasión salía algo, lo que hizo que fuese recuperando  la confianza en mí misma. Así fuimos pasando la noche, sin dormir y con dolor  cada vez que se agarraba al pecho debido a las grietas. Con el paso de los días la cosa mejoró, por fin me subió la leche, y las grietas se curaron dejando secar la leche en el pezón y  con un poco de purelán.

            Ahora ya han pasado algo más de dos meses desde que nació Aroa, y la lactancia va viento en popa, no la cambiaría por nada del mundo, y es como siempre lo había imaginado.. Cada vez alguien me dice lo grande que está me lleno de orgullo y sonrío, y les digo “para que digan que la teta no alimenta….”

Estas son las razones por las que decidí dar el pecho y por las que continúo haciéndolo:

  • Porque es lo mejor para Aroa
  • Porque me da  sensación de libertad, voy a donde quiero sin preocuparme de la hora porque sé que le puedo dar de comer en cuanto lo necesite
  • Porque me encanta mirarla cuando mama 
  • Por los gruñidos de león cuando ve la teta
  • Por los soniditos que hace al mamar
  • Por las sonrisas que me dedica cuando hace un parón en la comida
  •  Por la cara que pone cuando se queda dormida
  •  Por como coloca la cabeza usando la teta de almohada para dormir
  • Porque parece que picotea como un pajarillo cuando busca
  • Porque nos hace felices a las dos y al papá que nos mira
  • Y por un montón de cosas  más que no sabría explicar a alguien que no haya disfrutado la experiencia, seguro que a todas las compañeras de Teta e Coliño se os ocurren un millón de razones.

Yo he tenido la gran suerte de contar con el apoyo de mi marido y, además, de contar con  la ayuda de una amiga matrona desde el principio. Por esto  considero que es importante contar con grupos de apoyo a la lactancia como Teta e Coliño, del que formo parte, para poder ayudar a otras madres que lo tengan tan claro como yo y que necesiten un poco de ayuda  o, simplemente apoyo, para conseguir una lactancia exitosa y feliz.
 
Sonia Pernas, mamá de Aroa

REUNIÓN DÍA DAS LETRAS GALEGAS

Como sabedes, mañá é festivo día das Letras Galegas, polo que o centro sociocultural estará pechado. Dado que a predicción meteorolóxica é boa, faremos a reunión ó aire libre, no céspede dos arredores da piscina.
Estaremos alí dende as 16:30. Se chegades e non nos atopades, chamade por teléfono (os números están aquí mesmo, no perfil do blog).

Vémonos, un bico!

martes, 10 de mayo de 2011

LA TETA, ESE VÍNCULO ESPECIAL ENTRE XACOBE Y YO

En los inicios de mi embarazo decidimos darle el pecho a nuestro futuro bebé. Mi madre sólo consiguió darme dos meses de teta porque “se quedó sin leche” o “no me llegaba la leche”, ya no recuerdo cual de las dos famosas frases fue la que le dijeron. Mi suegra consiguió seis meses de lactancia materna. Mis compañeras de trabajo tenían experiencias de todo tipo, una de ellas me decía que quiso darle teta a su niña, su madre le decía que no tenía leche, que no podía y gracias a una asociación de apoyo a la lactancia materna consiguió darle pecho. Yo no sabía que existía todo eso y pensaba en lo complicado que sería.

Cuando estaba de pocas semanas recibí un paquete-regalo muy especial, un libro de un tal Carlos González “Un regalo para toda la vida”. A los pocos días recibimos una visita de unos amigos que acababan de tener una niña, la paseaban en foulard y tomaba teta “a demanda”, jamás había visto-oído eso. Les enseñé el libro y me recomendaron leerlo. Así empecé con aquella lectura que me hizo ver un montón de cosas, aprender otras tantas y preparar a mi pareja y a mí para todo lo que nos venía encima.

Se acercaba el momento, nuestro peque estaba encajado y nosotros preparados para recibirlo. Estaba segurísima de mis capacidades para dar a luz y darle la teta. El día que nació Xacobe tuve una cesárea, algo que ni se me había pasado por la cabeza. Adiós al contacto piel con piel, a mamar nada más nacer, a estar los tres solos haciendo nido. Aún así al salir de quirófano le dije a la matrona que quería darle pecho y que no le dieran biberones. Subí a planta, llegó la hora de comer y, tal y como nos dijeron, avisamos a las enfermeras, que colocaron a Xacobe acostado frente a mí y él hizo lo demás. Ni dolor ni grietas, solamente un niño tranquilo alimentándose de su madre. Fue muy fácil. Los días siguientes su papá lo colocaba y vuelta a la faena. Todo sería perfecto si no fuese por los “diez minutitos en cada pecho”. Yo sabía que no era así, su papá sabía que no era así, pero aún así hicimos caso.

Al darnos el alta tuvimos la primera visita al pediatra, Xacobe perdiera algo de peso (normal) pero no teníamos referencias de si empeoraba o no porque no lo habían pesado al salir así que nos recomendaron darle teta cada dos horas durante una semana para ver su evolución y “nada de diez minutitos, hasta que suelte la teta y luego ofrécele la otra”. No había descanso. Estábamos agotados, mamaba más de una hora y entre eructar y cambio de pañal, vuelta al tajo. La recompensa de ese pequeño esfuerzo llegó con la visita al pediatra puesto que recuperaba peso perfectamente, entonces la pediatra nos dijo “ahora sí a demanda”. Así fue, los abuelos se preguntaban cómo estaba comiendo de nuevo si no habían pasado las tres horas.

A Xacobe, “bico quente”, como le llama mi abuela, le gusta estar en la teta, le gusta dormirse en la teta, calmarse en la teta y a nosotros nos encanta verlo feliz, buscando la teta, verlo dormirse y separarse de ella con la gota de leche cayendo por la comisura de los labios. Podemos pasar horas en la habitación papá, mamá y Xacobe en la teta. Callados, observando su cara de satisfacción y felicidad. Ese sí es nuestro regalo para toda la vida.

Pero es que alimentar a Xacobe no es la única finalidad de dar la teta, como cuentan muchos libros y nunca entendiera hasta ahora, es ese vínculo especial que se crea entre la mamá y el bebé. Si mi niño llora, se siente mal, está asustado o cansado se relaja con su madre, con su olor y su teta. Sí, crea una fuerte dependencia entre ambos, en la que el padre se puede sentir excluido de ese vínculo pero mi  sensación (y no me equivoco) es que se siente orgulloso y satisfecho; de su mujer por alimentar, criar y cuidar a su bebé, y de su bebé por querer y necesitar tanto a su mamá.

Y hoy día, con la lactancia establecida, aún llevo mis sustitos y aprendo de estos para poder ayudar a otras personas y amig@s que tienen o van a tener un bebé; al igual que me ayudan con dudas y consejos en el grupo de crianza del que formo parte, Teta e Coliño.


Patricia Montero Roca
Mamá e Ingeniera Técnica en Informática de Gestión